La selección uruguaya, diezmada pero con una moral de acero, se medirá el martes con una Holanda fortalecida por haber eliminado a Brasil, en una semifinal para alquilar balcones a disputarse en Ciudad del Cabo.La orgullosa Celeste es la última escuadra sudamericana con vida en el Mundial dispuesta a dar batalla con lo que históricamente se llama “la garra charrúa” y un astuto diseño táctico que disimulará ausencias de peso como las del artillero Luis Suárez, suspendido, y el zaguero Diego Lugano, lesionado.
La Naranja holandesa ha vuelto a ubicarse entre los cuatro mejores del mundo tras largos años de frustraciones, luego de tumbar al favorito Brasil en cuartos de final. Los “Tulipanes” buscarán jugar nuevamente una final, luego de perder el partido por el título en Alemania 74 y Argentina 78.
Uruguay ganó dos veces el trofeo mundial, la primera en su país en 1930, al batir en la final a Argentina, y la segunda al doblegar a Brasil en su propia tierra en 1950, hazaña que pasó a la historia como “El Maracanazo”.
El técnico uruguayo, Oscar Tabárez, aseguró que Holanda “será dificilísima”. Mientras que su homólogo holandés Bert Van Marwijk elogió a los uruguayos al afirmar que “han combatido y han sobrevivido”.
El partido será también un duelo simultáneo entre dos de las más grandes figuras que se han podido disfrutar en el Mundial. Diego Forlán, autor de tres goles y motor ofensivo y estandarte de la Celeste, y Wesley Sneijder, una de las revelaciones del certamen con cuatro tantos.
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